domingo, 29 de octubre de 2017

Relato Nº2: Dos Carabelas de Oro.

Relato Nº2: Dos Carabelas de Oro.

A mediados del año 1978 vivíamos con Betzabe, en dos piezas nuevas prefabricadas de Madera, en el costado del patio de la casa de mi Padre Miguel. Eran los comienzos difíciles que toda pareja joven debe vivir, porque estábamos luchando, planificando y ahorrando para un futuro mejor, luego de cinco años de matrimonio, en ese pequeño nidito de amor.

Aplicando la austeridad en nuestro devenir, el gran compromiso con el trabajo que nos permitía vivir, ya que sabíamos con Betzabe, que no íbamos a heredar nada material de parte de nuestros Padres, solo lo intangible. En esa época no existía la facilidad económica que se presenta hoy en día, por ejemplo con créditos estables a largo plazo, como es el caso de la Vivienda Propia, Créditos de consumo, Viajes con facilidades y otros. El país venia saliendo de un inédito  episodio, que marco nuestra historia como país para siempre.

Nuestros gustos y disfrutes eran muy bien pensados, gastábamos lo justo y necesario de acuerdo a lo que recibíamos, nunca endeudarnos más allá de nuestras posibilidades económicas. Revisábamos  permanentemente la Libreta de Ahorro Ahorromet y veíamos como nuestro esfuerzo iba creciendo día a día, pensando siempre que si nuestro Dios nos bendecía con hijos, pudiésemos darle lo mejor material dentro de lo posible. El amor hacia ellos no estaba en duda, teniendo siempre presente que esos querubines serian nuestra adoración.
Unos dos años antes de la fecha señalada en este relato, nos pusimos en campaña de formar una familia completa con hijos, no importaba el género, solo que iban a ser nuestros, para coronar nuestra felicidad. Por circunstancias no sé si eran biológicas, psicológicas por ansias, destino, la maternidad no llegaba, estando varias veces Betzabe  esperanzada por algún atraso en el calendario de toda mujer fértil, no siendo concretado el sueño.
Un día domingo compartiendo con mis Padres Miguel y Elena, mi padre nos dice textual:

 “Anoche tuve un sueño muy extraño, pero muy lindo, soñé que estábamos todos los de la familia completa, en un día radiante de Verano y Sol a orillas del mar, muy calmado y de un azul radiante, cuando a lo lejos en el horizonte se empiezan a observar dos barcos que vienen, no eran barcos comunes”, me dice mi Padre,”sino que dos Carabelas una más adelante que la otra. Lo que me llamo la atención es que eran brillantes como el Oro, resplandecientes a pesar de la luminosidad del día y todos estábamos felices y dichosos cuando recalaron en la orilla” concluyo mi Padre.

En él no era muy común que contase sus sueños, sin embargo ese lo impacto de tal manera, que lo expreso abiertamente, con mucha exaltación y detalles.

En ese momento en mi interior sin compartirlo con Betzabe, para no crear nuevamente falsas esperanzas en ella, yo asumí que era una señal de algo grandioso, que la vía fue mi Padre para comunicarla. Tuve la certeza que tendríamos dos hijos, muy cercanos en edad y del mismo género, porque asociando las dos Carabelas descritas del sueño, estas eran iguales y solo venían desfasadas.

Bueno me emociona mucho llevar al papel estos relatos tan propios y únicos, Betzabe quedo embarazada  de Daniel Mauricio en Enero del año 1979, con la dicha inmensa que derrocha aun hoy en día, era el sueño más preciado por nosotros. Luego en un año y medio más nació Fabián Leonardo, teniendo yo la certeza anticipada, que también seria varón. Las ecografías ni planas ni tridimensionales no eran comunes  en la época, o eran vedadas económicamente para la clase media, por esa razón no conocíamos el sexo de nuestros hijos, solo se escuchaba el corazón por medio de un amplificador, adosado a la pancita.
Luego del nacimiento, yo le conté a Betzabe la asociación que hice del sueño premonitorio de mi Padre, con la realidad que estábamos viviendo y claro que abrochaban muchas situaciones, que después de analizarlas tenían mucho sentido y cercanas a la realidad.


Hasta ahora aun existe la interrogante de quien fue el emisor de tan bello anuncio, a través, de mi Padre. Yo en lo particular lo atribuyo a una potestad divinamente superior, que utiliza cualquier medio, para comunicar este tipo de noticias maravillosas.

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